:::

"Jartito” de los perritos

No estoy muy seguro de los datos pero creo recordar que en Madrid hay unos 250.000 perros o más. Para una ciudad con algo más de 3 millones de habitantes ya está bien. Yo creo que demasiados. Y es que vayas donde vayas siempre hay alguien paseando un perro. El problema no es ese, sino lo que los sabuesos generan. Porque la bolsita que tienen sus amos sólo sirve para la “primera vez”, pero ¿y la segunda? Que vas por la calle haciendo eses pareciendo un borracho sorteando las meadas y los chorizos de los perracos para no ponerte fino.
Tú sales de casa a las 7 de la mañana, la noche oscura como la boca del lobo, cayendo una manta de agua que te mueres y seguro que hay alguien que está sacando a pasear al perro. Ya haga frio o sean las 4 de la tarde de un domingo de agosto, siempre hay alguien con un perro olisqueando las aceras y lo que se pone a tiro, que piensas, no les darán de comer porque parecen que tienen hambre.
Total, que mi calle parece un canódromo. Si preguntáramos a los arboles de mi zona ¿que levante una rama quien no haya sido meado y cagado por los perros?, nadie contestaría. Ni el parquímetro se ha salvado, que ya está corroído por los ácidos caninos (como es verde lo confunden con los arbustos y ha decrecido varios centímetros). Y todo apesta a los putos perros de los cojones, pero no te puedes quejar porque te sueltan eso de “hombre, es que a las personas mayores un perro les hace mucha compañía”. ¡Coño pues la radio y la tele también hacen compañía y son más limpitos!”.
Dicen que amo y perro al final acaban pareciéndose pero ¿quien a quien? Yo solo sé que un vecino mío tiene un Niebla que si se pusiera a dos patas sería más alto que él. Imagínate lo que soltará el bicho, que lo tienen que recoger con pala excavadora.
¡Qué pena la mía no tener un rayo desintegrador de todos los chuchos!