Pero cuando estás en los medios (al menos yo cuando estuve como becario) ves que todo es una disputa continua, no por ver quién informa mejor sino por tener protagonismo, porque su nombre salga más veces y estar más tiempo en antena. El lucimiento, vamos. Y te decepcionas. Yo estaba por aprender y me formé mucho sobre temas agrarios, corporaciones municipales, política; practiqué mogollón redactando, locutando, haciendo guiones y ambientación musical… pero hoy lo que se quiere es la firma, el yo. Y en televisión ni te cuento.
Ahora solo piden niñas monas con tanta base de maquillaje que se la dan con hormigonera (mira en La Sexta) que sirven exclusivamente para dar imagen en las promos de los "servicios informativos". Esos que todos aluden al rigor, la independencia, la transparencia y esas mandangas que ya no se lo creen ni los Lunnis.
Si es cierto que hay poco tiempo para contrastar datos (en radio apenas nada) o para que alguien te conceda una entrevista aunque sea por teléfono. Ahora todo se supedita a lo que la gente envíe por Internet y a hilar dos frasecillas. No falla. Con cuatro lugares comunes ya tienes hecha una crónica. Mira si no cuando dicen “la polémica está servida”, que si fuera por ellos tendríamos servidas polémicas hasta quemar el microondas y llenar veinte mesas; o sueltan eso de “las imágenes dantescas”. ¿Ha leído alguien a Dante para saber si las imágenes/situaciones son dantescas o no? Joder, que culta es la gente. Yo me leí a Joyce y acabé hasta las pelotas del Stephen Dedalus y de descripción del infierno. Dios, que calor me entró. También te colocan cada dos por tres “el caos se apodera de…” pero ¿qué caos? Cuatro imbéciles por ahí haciendo el ganso o cuatro gotas de lluvia que han caído a eso le llaman caos. Caos es mi casa cuando vengo de borrachera.
Además ni siquiera hace falta ir a la noticia. Te la creas tú en casa. Mira el España directo que para decir que una mujer de Cuenca le ha hecho una tortilla su marido parece que te están retransmitiendo la guerra del Golfo en la trinchera de la CNN. Con una afectación y un tono apocalíptico (a voz en grito, dándole una importancia que no tiene) para darle la emoción total. Todo esto lo aderezas con las soflamas de Iñaki Gabilondo (que hay veces que hay que darle la razón y otra veces decirle que mejor se quede en su casa) o la forma tan entusiasta del Milá que parece decirte “mira que guays que somos, como merece la pena seguir viviendo en Españñña” que parece que se le va a desencajar la mandíbula, y ya tienes un informativo hecho. Los de La Sexta son un chiste y con cuatro cosas de nada parece que te dicen algo. Los de Antena 3 y Telemadrid sirven para ver lo mal que le va al país, que parece que es un parque temático de angustia. Y de Telecinco no hablamos. No dan más que sucesos que dan ganas de tirarte por la ventana bajo la atenta mirada del pseudogalan Pedro Piqueras que está todo preocupado por ver que perfil le da mejor en cámara. Una caca de la vaca.
La verdad es que mis esperanzas están puestas en que un día la Tárrega presente un informativo. Sería la caña.