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Misterios en los Telediarios

Nunca he sabido muy bien porqué en los telediarios se pueden tirar hablando del tiempo hasta 20 minutos ( y más si es invierno) sin decir nada. En verano lo mismo. Digo yo que en Burgos es normal que nieve en invierno y que en Sevilla haga un calor de caerse los golondrinos de los árboles en verano. Pues no. Tienen que sacarte tal o cual playa, que sólo van los que viven cerca, para que veas si hace buen tiempo o no, o hacen que una reportera se congele (qué sádicos) en Galicia para decirte lo que ya sabemos. Con lo fácil que sería resumirlo en” hace un frio de pelotas, no salgas de casa y no des por culo en la carretera; coge el tren que no tiene problemas” y a continuación el pronóstico del tiempo. Ya está, ¿ves que fácil? Pero ellos rellenan y rellenan sin aportar nada.

Tampoco he sabido muy bien para que mandan a un periodista a cubrir los actos de los reyes, príncipes, infantas de naranja o de limón, primos y hermanos del rey. Los Borbones van al sitio, cortan la cinta, balbucean cuatro palabras, brindan y se van. No dan ningún dato nuevo. Y para verse dormir al rey dando un discurso te vas a ver a los jubilados de mi parque.

Nunca he sabido para que mandan a gente a cubrir un concierto si no van a entrevistar a nadie, no te sacan ni la primera canción, y sólo van a grabar el ambiente. Pues joder, el ambiente que tienen todos los conciertos/partidos de futbol/cualquier acontecimiento de masas: peña histérica agolpándose unos con los otros (algunos ya van mamados y puestos hasta las cejas), gritando y diciendo que se lo están pasando de puta madre para darnos envidia a los demás.

Ni tan siquiera averiguo para qué llevan a un enviado especial a los acontecimientos militares en misión de paz o de guerra: tíos uniformados haciendo paseos con la cabeza tan alta que se han tragado un sable (o algo peor) dando voces y tocando la corneta mientras el ministro de turno pone cara solemne. El enviado especial te dice lo chachis que son nuestras tropas y ¡hala! para casa.

Son esos misterios de los telediarios (sobre todo los de “la corporación pública”) que hacen que me sorprenda cada vez más de lo inocua que es la información en este país.