Yo preguntaba en un artículo anterior qué pasaría si todos los políticos desaparecieran. Para ello hay que preguntarse quién los pone donde están. Nosotros, vale. Sí. Hasta ahí llego. Pero ¿cómo les ponemos? Votando. Y ¿qué pasaría si no votáramos, si colapsáramos el sistema electoral, si les dijéramos, “eh capullos, os va a votar vuestra puta madre y ahí os quedáis”? ¿Qué pasaría si les dijéramos que no a los políticos, que ya está bien de tanto tocar las pelotas? Para empezar seria un prodigio que todos los españoles por una vez hiciéramos algo juntos y nos pusiéramos de acuerdo todos, que ya es decir.
Lo segundo, mandaríamos al paro a muchísimas personas que se dedican a vivir del cuento (un cuento muy caro y que cada vez nos cuesta más) y habría más abogados en paro y también más patanes, ágrafos, analfabetos, delincuentes, chapuzas, putifonas y cabrones en la calle.
Siguiente: el sistema democrático se iría al cuerno…o no. Seguramente mejoraría. Porque, seamos claros, eso que nos han vendido del rollo de la Transición, la democracia, los partidos políticos está muy bien para los abueletes pero para nosotros ya no cuela y no se lo cree ni Massiel de botellón. Todos han sido unos chaqueteros que en cuanto se les destiñó la camisa azul se volvieron demócratas de toda la vida. Se haría una limpieza de inútiles y aprovechados y sin políticos todo sería mucho más fácil.
Sun Tzu decía “no hagas lo que más te gustaría hacer. Haz lo que a tu adversario no le gustaría que le hicieras”. Si no les votamos, no tienen excusa para seguir haciendo y deshaciendo a su antojo y se les acabaría su modus vivendi que básicamente es a través de nuestro trabajo. Ya sé que esto no ocurrirá nunca (en este país somos tan sumamente vagos que ni siquiera nos lo planteamos) pero se llevarían un buen susto si la gente dejara de votar y no fueran elegidos por nadie. Al menos serviría de toque de atención a los políticos de mierda (todos, sin distinción) y se les pondrían los cojones a la altura de las pestañas.