Receta para un posible programa de entretenimiento, magazine vespertino, revista cultural o como te apetezca llamarlo que se emita a media tarde, esa franja horaria atestada de culebrones españoles o latinoamericanos, concursos varios y programas del corazón (a ver si con un poco de suerte esto lo lee algún productor de televisión algo arriesgado y lo pone en marcha. Me pido de presentador).
Crítica de libros, páginas web, discos, teatro, danza, cine o música. Se puede coger a un “experto” e invitarle a que ponga verde o alabe cualquier revista, arte escénica, obra musical o literaria; que nos dé una opinión formada y culta pero entendible, no nos valen eruditos rimbombantes o intelectualillos de tres al cuarto.
Entrevistas a los susodichos que escriben, diseñan o dan contenido a webs, escriben o dirigen obras de teatro, músicos (del estilo que sean menos Ana Belén y los de siempre), directores de orquesta, bailarines o actores porno, qué más da. Alguien ejecute algo con talento y tenga algo que contar. Los guays a los que aludía antes y que mueven el cotarro, vamos.
Actuaciones en directo de gente que esté empezando. Producción se podía pasar por algún garito de ensayo e invitar a grupos o solistas que hayan sacado el primer disco o que estén en ello. Un par de canciones rellenan mucho un programa y dan publi a la gente que empieza.
Algún reportaje mono sobre vida cultural, no sólo de Madrid y Barcelona que ya sabemos que monopolizan el espectro artístico del país. También es interesante lo que se mueve en La Coruña o Ciudad Real. También sobre cultura urbana: que los hip hoperos, escultores, diseñadores (me da igual de tornillos o de trapos pero que no sean muy maricones, por favor) y demás fauna que nunca aparece en tele, tengan cabida.
Nada de casquería tipo sucesos, escándalos, noticias de Hollywood y toda esa mierda. Ni mucho menos nada del corazón. Vetadísimas, Belén Esteban, Duquesa de Alba y Falete. Nada de humor ni bromitas chorras de YouTube ni photoshop, please. Para hacer chistecitos, poner LaSexta. Y para noticias y ultimas horas, la CNN. Fuera seriedad.
Saber que se mueve allende los Pirineos. Ya sé que es mucho pedir tener un corresponsal en cada país pero saber que música escuchan en Japón, Arabia Saudí o Colombia siempre es interesante. O qué comen, cómo visten, o qué programas ven la tele los suecos, búlgaros o egipcios también es significativo. Ver las tendencias de cada país para aquellos que no podemos salir mucho de casa.
El programa podría durar media hora, y entre anuncios y autobombos se alargaría un poco. Tendría cabida todo tipo de información acerca del arte o denuncias sobre el poco caso que se les hace a determinadas industrias. Creo que pido demasiado, ¿verdad?