Cuánto me gustan los discos recopilatorios de los grupos/cantantes. Es la mejor forma de conocer a alguien sin tener que tragarte la morralla de sus discos. Es como la versión abreviada de la carrera de uno. Un resumen. Porque seamos claros, de un disco te gustan tres o cuatro canciones pero no lo escuchas todo ni te enamoras de todo el álbum (a no ser que seas muy muy fan, es decir, “mega fan-o sea”); meten temas de relleno que son una mierda, cuando no basura, y tres o cuatro temas que son los que van a dar que hablar. Así que los greatest hits, los hits parade, los very best, the best of, the essential, the singles o como coño quieras llamarlos son la pera para recordar que ese tema es de hace la tira de años y de que tu vas teniendo una cierta edad para saber que esa canción ya no es tan de ayer.
Hay que decir que los recopilatorios no hacen muchas veces justicia a un grupo o a un artista, porque te incluyen los temas más comerciales, esos que suenan cada cinco minutos en Kiss o en Los 40, pero no están los temas que ni siquiera fueron lanzados como sencillos y que son mucho mejores que los fueron famosos y superventas; así que también reivindico los recopilatorios de los temas menores, de esas cancioncillas que pasan desapercibidas entre la chatarra de un álbum.
Por no hablar de la ridiculez que son los que se graban en un directo: conciertos, programas de tv, giras, in concert, in live o como quieras llamarlo. Si quieres escucharlos en vivo te vas a un concierto y les ves pero no te compras el disco grabado en un estadio de fútbol con hordas de gente chillando y coreando las canciones que ya te sabes. Pues eso, que te compras el recopilatorio y te montas el concierto en tu casa. Por cierto, la acústica en el cuarto de baño suele ser la mejor.